Pioneros en los estudios de la fauna de los cenotes
Mitos y cavernas, columna de Carlos Evia Cervantes: Pioneros en los estudios de la fauna de los cenotes
El maestro en Ciencias, Jorge Zamacona Evenes, jefe del departamento de Acuacultura, perteneciente al Centro de Investigaciones Regionales “Hideyo Noguchi” de la Universidad de Yucatán, declaró en un rotativo local (1982) que el inventario de la fauna acuática de los cenotes de Yucatán tenía un 60 por ciento de avance.
Zamacona agregó que también se estaba integrando un catálogo con los trabajos previos sobre el tema, especialmente los realizados por los estadounidenses. Informó que se habían encontrado peces ciegos y de un color blanco lechoso que habitan en las profundidades de los cenotes.
Agregó que ya se habían realizado trabajos de buceo, exploración y colectas de muestras en más 30 cenotes del Estado, entre los que se encontraban los siguientes: Chen Já, Xlakaj, y Kambul en las localidades de Dzityá, Dzibilchaltún y Noc Ac respectivamente, y todos en el municipio de Mérida. Igualmente se tomaron ejemplares en los cenotes de Chelemtún de Cuzamá, Sambulá de Motul, Tzab Nah de Tecoh, Balankanché de Tinún y otras cavidades distribuidas en el estado de Yucatán.
Zamacona Evenes formó un equipo de trabajo con Lourdes Pérez Aranda y Lizbeth Chumba Segura, también investigadoras, quienes dieron a conocer sus resultados en una publicación denominada “Fauna de los cenotes de Yucatán”, auspiciada por la Universidad Autónoma de Yucatán. Estos cuadernos fueron editados por Zamacona e ilustrados por Rita Alfaro Bates. Uno de esos fascículos trataba exclusivamente de la flora planctónica de los cenotes. Por su parte, Zamacona publicó un libro con el título “¿Qué es un cenote?”, en coautoría con Janet Machín y patrocinado por la misma institución.
Uno de los objetivos de estos investigadores fue establecer la forma en que sobreviven los habitantes de los cenotes con tan poco alimento de su medio ambiente. Es decir, que se estaban estudiando las cadenas alimenticias, la adaptación de los peces, de los crustáceos, y las características del fitoplancton. Los estudios realizados también abarcaron el tema de la dinámica de población de los crustáceos y al respecto ya se había logrado averiguar bastante sobre cómo nacen, se reproducen y mueren.
El trabajo de procesamiento de datos estuvo a cargo del matemático Luis Pérez Bernal, quien colaboraba con los investigadores desde hacía dos años de aquel entonces. Los académicos, que en total eran nueve, hicieron saber en la citada entrevista, que contaban con muy escasos recursos económicos; concluye la entrevista publicada en el periódico.
Me parece importante reconocer y recordar el mérito de todo este equipo de trabajo encabezado por Zamacona Evenes, pues si en la actualidad los recursos para el estudio de los cenotes son reducidos, en esos tiempos eran todavía más limitados. Tuvo que haber existido una verdadera motivación científica para desarrollar ese proyecto y ponerse a trabajar en un tema que la comunidad científica y el público en general de aquel entonces casi desconocía.
