Violencia laboral, más allá del discurso
Debate y salud, columna de Jacinto Herrera León: Violencia laboral, más allá del discurso
Sin olvidar recientes absurdos del cotidiano devenir, el día de ayer platicaba con algunos compañeros de trabajo y abundamos sobre el cómo la vida agitada y estrés, nos transforman de seres pensantes a
seres primitivos viscerales. La violencia intrafamiliar, de género, psicológica, verbal y laboral son el pan de cada día. Al final sólo queda rencor y ruptura de la cohesion social.
A nivel mundial se ha notado un incremento en los índices de violencia en los lugares de trabajo, lo cual ha incidido en una reducción de la productividad debido al incremento del ausentismo, de la rotación de personal, del número de incapacidades y del presentismo laboral, además del impacto en la salud de los trabajadores. En el caso de México, 80 por ciento de trabajadores mexicanos han padecido algún tipo de violencia psicológica (maltrato, humillación, insultos o gritos).
La violencia laboral presenta muchas facetas y se da en varias direcciones: descendente (del jefa/e), ascendente (del subordinada/o) y horizontal (de compañeras/os o colegas de trabajo) y su efecto en la salud es indiscutible, tanto para el sistema social e institucional, como para los trabajadores y sus familias. Al hablar específicamente de la violencia laboral, es menester decir que constituye un factor detonante de inestabilidad y desequilibrio que afecta tanto al interior como al exterior de las empresas; por ello, la necesidad de establecer mecanismos que coadyuven a la identificación de situaciones que podrían detonar la violencia.
Desde una visión holística, la violencia impacta en las personas de manera general. No sólo afecta en el desempeño laboral y en las relaciones interpersonales, sino que se manifiesta en el deterioro de la salud y en la prevalencia de otros riesgos psicosociales. El manotazo, grito y amenazas, son herramientas que en el pasado reciente funcionaron con el afán de obtener resultados específicos, motivando de forma impostergable, acciones y lineamientos dictados desde la Secretaria del Trabajo Federal.
Estamos en el centro de una evolución; la evolución de la conciencia. Esta evolución se manifiesta a través del valor creciente que atribuimos al ser humano y en el interés que sentimos por el potencial del individuo. Hemos visto desintegrarse las viejas estructuras de poder a la luz del mayor conocimiento. Ya no consentimos la esclavitud, el abuso contra niños o la agresión física entre semejantes. Estamos cruzando el umbral que va desde un “poder sobre” (dominación), hacia la realidad de un “poder personal” (reciprocidad y creación cooperativa).
En fin, lo que sí es una realidad en el mundo moderno, es que aquel formato que atomizaba el concepto de ser humano integral, pensante y valioso por el ser mismo y lo reducían a una mercancía cuya etiqueta sólo podía tener dos caras: buena o mala, caro o barato (rico o pobre), patrónempleado, profesionista o analfabeta y así sucesivamente, paulatinamente se va diluyendo en ese colectivo común.
Estamos a tiempo de modificar ancestrales modelos y desechar formatos rígidos y obsoletos, bajo la excusa de “que en el pasado así se hacía”. En el actual espacio donde todos somos iguales y a la vez distintos, no caben títulos nobiliarios, ni ascendencia imperial, sólo la humildad para consensuar y construir. Sobre la eficacia de las acciones implementadas en el área laboral, están bajo lupa, e iremos dando cuenta a través de este espacio. La salud integral es un derecho constitucional. He dicho.
