Víctima de víctimas

Variopinto, columna de Jaime Méndez Mendoza: Víctima de víctimas

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Tomando aquellas palabras expresadas por Jesús de Nazareth hace ya más de dos milenios “Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?”. Existe un monumento en nuestra bella ciudad de Mérida que representa el alma misma de México y es orgullo de Yucatán; es casi un ser de piedra que hoy nos habla y dice: ¿por qué me pegas?, ¿por qué me pintas?, ¿por qué me escupes y me pateas?, ¿por qué me gritas?, ¿acaso no soy el símbolo local de eso que ustedes llaman Patria?, ¿no está grabado en mis poros la historia de México y sus personajes?, y aunque ya no son de carne y hueso sí lo son de piedra y memoria. ¡Me duele en las entrañas tu ofensa! 

También reconozco tus sufrimientos, lo siento en tus manos vibrantes y llenas de frustración; eres un ser maravilloso y único, eres quien da vida, la matriz de todo, el origen mismo y estás llena de toda la belleza de la creación; tu corazón y tu cerebro son únicos, jamás hombre alguno podrá igualarte excepto el Creador.

¡Eres Mujer!, lloras por tantas injusticias, por tantos oídos sordos, por tanta muerte y dolor. ¡Bendita seas y malditos quienes te hacen sufrir!; sin embargo, mis piedras hoy yacen en un espectáculo vergonzoso y horrible. Hay un pueblo resentido y lleno de frustración, “violencia engendra más violencia” hoy más que nunca se cumple esta frase triste.

Es muy difícil que tus denuncias se atiendan pintando mis piedras, creo las autoridades ahora tienen la prioridad de arreglar tus destrozos y no tus peticiones. ¿Cuál es la solución a esta problemática?, no lo sé; hay un Congreso estatal, otro nacional, hay un Poder Judicial y tantas otras instancias.

Mis piedras no te escuchan, supuran lágrimas de Cuauhtémoc, de Hidalgo, de Morelos y de Rómulo; y esas lágrimas no logran limpiar las pintas de odio y de desenfreno.

Soy víctima de víctimas, ¿por qué me golpeas?

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