Enfermedades de la cabeza. ¿Tema de locos?
Bufete jurídico, columna de José Luis Ripoll Gómez: Enfermedades de la cabeza. ¿Tema de locos?
En el siglo XVII, Immanuel Kant realiza la primera categorización de las enfermedades mentales,en el ensayo sobre las enfermedades de la cabeza, que desde entonces ha atraído la atención de los
psiquiatras. Durante mucho tiempo, a los padecimientos mentales no se les ha proporcionado la atención debida. Son muchas y variadas, pero todas generan vicisitudes para los enfermos en sus relaciones
familiares y personales. Trastorno obsesivo-compulsivo, paranoia, esquizofrenia, trastorno de personalidad, trastorno de ansiedad generalizada y trastorno de déficit de atención, entre otros.
Para Michel Foucault, en Historia de la locura en la época clásica,la exclusión de los enfermos responde no tanto a controlar la enfermedad sino al aislamiento social. Había que someterlos. Primero fue la lepra, luego las enfermedades venéreas y posteriormente “la locura”. La exclusión a los enfermos siguió un orden: “El lugar de la lepra fue tomado por las enfermedades venéreas. De golpe, al terminar el siglo XV, sucede a la lepra como por derecho de herencia. Y, sin embargo, no son las enfermedades venéreas las que desempeñarán en el mundo clásico el papel que tenía la lepra en la cultura medieval. Hecho curioso: bajo la influencia del mundo del internamiento tal como se ha constituido en el siglo XVII, la enfermedad venérea se ha separado, en cierta medida, de su contexto médico, y se ha integrado, al lado de la locura, en un espacio moral de exclusión”.
Lo anterior no significa negar la posibilidad de la pérdida de la cordura, sino que la nomenclatura determinará quiénes son los enfermos mentales. Por eso, durante años, los hospitales psiquiátricos se convirtieron en jaulas para “inadaptados sociales”.
José es un estudiante de secundaria que padece trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Ninguno de sus compañeros sabe que padece este mal. Algunos se burlan de su “extraña manera” de ser. José, como mecanismo de defensa, se separa del grupo, busca la soledad y la distancia. Al parecer, esta enfermedad no tiene cura, sino medicamentos que ayudan a controlar las conductas obsesivas y compulsivas, una especie de relajante. José tiene obsesión con repetir conductas, síntomas evidentes de su padecimiento.
En su edad adulta, José sufre en sus relaciones familiares con sus hijos y esposa. Es casi imposible vivir con él. Además, para intentar paliar las molestias de este mal, incursionó en el alcohol y las drogas, que sólo le producen breves espacios de bienestar dopamínicos a cambio de contraindicaciones que agravan su problema. Así como José, miles de personas viven con esta condición mental. Incluso algunos no saben que la padecen; viven sin saberlo o son diagnosticados ya entrados en años.
Cuando dos personas deciden contraer nupcias, es requisito legal realizar análisis sanguíneo para verificar, entre otras cosas, que no tengan males infectocontagiosas, sífilis, gonorrea, chancro o clamidia, entre otras.Todavía no se ha legislado la obligación de una prueba médica para determinar si las personas están libres o padecen alguna enfermedad mental que haga el matrimonio insoportable.
