Sangre y simbolismo
Letras al viento, columna de Karla Martínez: Sangre y simbolismo
El artículo de hoy es sobre uno de mis cuentos favoritos titulado “Gallina degollada”, que forma parte del libro “Cuentos de amor de locura y de muerte” (1917) del escritor uruguayo Horacio Quiroga, quien en la mayoría de sus narraciones lleva consigo la nostalgia, el terror, el oscurantismo, la tragedia. Esto como reflejo de la vida traumática que tuvo; sin embargo, la habilidad de su pluma lo ha posicionado como uno de los escritores más importantes del mundo.
En este cuento es importante el uso de simbolismos que retrata para transmitir ideas profundas sobre la exclusión y la deshumanización. Uno de los signos más relevantes es la enfermedad (meningitis) de los cuatro hijos del matrimonio Mazzini-Ferraz. Los niños son descritos como seres con capacidades limitadas y comportamientos repetitivos, lo que provoca el rechazo emocional de sus padres. Más allá de representar una condición física o mental, los hijos funcionan como un signo del fracaso de las expectativas familiares y sociales.
Otro elemento primordial es el color rojo que aparece al principio y al final del cuento, esto como haciendo referencia a la presencia de la sangre en algún punto de la narración, que deja entrever al lector que sucederá una tragedia en cualquier momento.
El degollamiento de la gallina es presenciada por los cuatro hijos, que al observar de manera atenta el proceso, deciden repetirlo posteriormente, pero ignorando las normas sociales, así como las consecuencias que esto les podría traer. Transformando la muerte del animal en un modelo de conducta, y de igual manera en el reflejo de la pérdida de interés hacia la existencia de los cuatro engendros por parte de los padres.
En cuanto a la hija menor, Bertita, es perfecta a ojos de sus progenitores, recalcando nuevamente su esperanza en el porvenir y resaltando la exclusión hacia sus otros hijos, demostrando de esta manera, los aceptados y los marginados dentro del núcleo familiar, desencadenando traumas, envidias, enojo, que desemboca y se aglutina en la parte final del cuento.
Su casa, el hogar que debería de proporcionarles seguridad, amor y calidez, se convierte en un cúmulo de violencia y de abandono, donde sobrevivir y resistir a su manera se ha vuelto parte del día a día, así
como de la rutina familiar.
El desenlace es impactante, el escritor construye de manera cruda y terrorífica uno de los finales más crudos que dejan sin aliento al lector primerizo de Quiroga. Pero que nos sumerge a una reflexión importante. Todo acto tiene una consecuencia, el abandono, la deshumanización, la crueldad, así como actividades crueles hacia otro ser vivo, son conductas que pueden ser aprendidas y, por lo tanto, repetidas causando un daño mayor a quienes nos rodean.
A pesar de lo roto que estaba emocionalmente el escritor, siempre nos deja con aprendizajes importantes a tomar en cuenta, por lo que recomiendo mucho leer el cuento, así como su obra completa.
