El grupo Yahal Kab recibe la Medalla “Museo de la Canción Yucateca”
Crónicas del Oriente, columna de Leonel Escalante Aguilar: El grupo Yahal Kab recibe la Medalla “Museo de la Canción Yucateca”
Una velada espléndida vivimos los privilegiados asistentes al máximo recinto de la música y de los compositores de Yucatán, al ser testigos de la entrega de la Medalla “Museo de la Canción Yucateca” a la trayectoria de uno de los grupos más emblemáticos y extraordinarios que ha dado esta tierra de músicos y trovadores: Yahal Kab.
Fundado en 1978, el grupo —cuyo nombre significa El despertar de la tierra, en lengua maya— representa una fusión profunda y original de dos movimientos musicales de gran trascendencia: la trova tradicional yucateca y el son cubano. Inspirados por la visión creativa de Juan Acereto Manzanilla, y dirigidos desde sus inicios por el maestro Ricardo Vega Díaz, Yahal Kab ha forjado un estilo propio, inconfundible, que hermana con elegancia los sonidos peninsulares con los ritmos caribeños que tanto enriquecieron nuestra música. Vega Díaz, músico de gran talento y nobleza, ha sabido cultivar con prestancia y honor una trayectoria que es motivo de orgullo para Yucatán.
La noche fue propicia para imponer, a cada uno de sus integrantes, la medalla que simboliza gratitud y admiración por tantos años dedicados a cantar y a hacer vibrar, con singular maestría, sones, boleros, claves y bambucos. Antes de que sonaran los primeros arpegios, José Avilés Marín, nuestro querido Pepete, deshojó con palabras plenas de añoranza las influencias y los primeros años de Yahal Kab. Su intervención fue auténtica poesía libertaria, un homenaje rítmico y sensible a una carrera fecunda que honra a la familia Vega Díaz y a todos aquellos que sembraron las primeras semillas de este
luminoso camino musical.
La música abrió su cauce con “Donde nace el sol”, himno a la tierra escrito por Juan Acereto en una de sus etapas más fecundas como compositor y pieza emblemática de la agrupación. De Guty Cárdenas y Roberto Treviño escuchamos “Y mientras más”, evocación profunda de tristeza y melancolía. El programa, cuidadosamente seleccionado para tan especial ocasión, continuó con la infaltable “Despierta paloma” de Enrique “Coki” Navarro, que brilló en la voz espléndida de Lázaro González, vocalista del grupo.
El repertorio rindió también tributo a Pastor Cervera, el último bohemio, con “En tus ojos”, para dar paso a “Quisiera ser golondrina”, de Wello Rivas. Del paisajista musical de Yucatán, Luis Espinosa Alcalá, y con dedicatoria especial a doña Elenita Fernández Moral, disfrutamos “Silencio azul”. Un momento particularmente emotivo fue la participación del requintista Ricardo Jiménez, quien se sumó a la celebración con “Sentimiento de amor”, del compositor Armando Rodríguez Sosa.
La noche alcanzó nuevas alturas con el son cubano “Caridad”, letra de Luis Pérez Sabido y música de Ricardo Vega, cuyo impecable arreglo hizo vibrar el recinto. Igual de memorable fue la versión sonera de “Adoro”, de Armando Manzanero, interpretada con el sello único de Yahal Kab. Del compositor Jorge Buenfil escuchamos la alegre milonga “Dulce pena”, donde se percibe claramente la influencia del uruguayo Alfredo Zitarrosa, testimonio de la riqueza musical de su autor.
Para cerrar esta noche inolvidable, Yahal Kab desbordó emoción con “Árbol”, el hermoso joropo venezolano de Juan Acereto, cuyos versos nos recuerdan:
“Sobre la tierra que pisas puede brotar un árbol, que te dará sus flores, que te dará sus frutos, que te dará su sombra, la vida, la vida…”. Y así se nos fue la noche, envueltos en la magia que impone ese recinto sagrado, trascendiendo los sentimientos hacia un plano de profundas emociones, gracias a la música y a la calidad sonora de una agrupación que ha sabido proyectar su arte hacia latitudes infinitas. Las doradas medallas conservarán su brillo, como el brillo mismo de estos extraordinarios músicos de esencia cubana y corazón y alma orgullosamente yucatecos.
Gracias, Yahal Kab, por tan exquisita noche y por una trayectoria que merece todos los aplausos que generosamente recibieron.
