Mérida frente a su lluvia más extrema en más de 50 años
Conexiones, columna de Raúl Angulo: Mérida frente a su lluvia más extrema en más de 50 años
Columna de Raúl Angulo:
Los 153 milímetros que cayeron en pocas horas el 29 de mayo no son solo una estadística; son el aviso más contundente de que la ciudad necesita prepararse para un clima que ya cambió. Nadie en Mérida que vivió la tarde del pasado viernes va a olvidar fácilmente lo que vio. En apenas una hora, entre las tres y las cuatro de la tarde, cayeron 90 milímetros de lluvia sobre la ciudad. Para cuando el cielo descansó, el acumulado del día llegó a 153.4 milímetros, convirtiendo esa jornada en la más lluviosa de un mes de mayo desde que la Conagua lleva registros en el Observatorio Meteorológico, es decir, desde 1951.
El récord anterior, de 96.4 milímetros del 17 de mayo de 2010, quedó pulverizado. Y para que la cifra cobre dimensión humana: en un solo día cayó más del doble del promedio histórico de lluvia para todo el mes. “En un solo día cayó más del doble del promedio histórico de todo mayo. No es un fenómeno aislado: es el nuevo rostro del clima en Yucatán”.
Lo que siguió tampoco fue ordinario. El lunes 1 de junio, otra ronda de lluvias volvió a superar los 100 milímetros en varias zonas del norte, oriente y centro de la ciudad. En total, más de 300 milímetros acumulados en menos de dos días, cifra que llevó a la Conagua a calificar el fenómeno como extraordinario y a advertir que los suelos están completamente saturados.
Cualquier precipitación adicional, por modesta que sea, tiene ahora el terreno listo para inundarse. La ciudad vive en estado de alerta permanente y hay pronóstico de más lluvia por al menos cinco días.
Frente a ese escenario, lo que hizo la alcaldesa Cecilia Patrón merece reconocerse sin reservas. Desde el mismo viernes 29, mientras el agua aún no cedía, Patrón Laviada desplegó brigadas integradas por personal de todas las direcciones del Ayuntamiento para recorrer colonias, desazolvar zanjas y atender reportes de encharcamientos.
Ella misma visitó Santa Rosa, La Libertad y Mulsay para supervisar las labores. Habilitó refugios temporales en Emiliano Zapata Sur II y San José Tecoh con alimentación caliente, atención médica, espacios para descanso y traslado para quienes no podían moverse por sus propios medios.
Se repartieron despensas e insumos de salud. Se atendieron 159 colonias, 221 calles inundadas y se desazolvaron 270 zanjas. Y ante el pronóstico de más lluvias, los refugios no cerraron: permanecen abiertos con instrucciones de ampliarlos si la situación lo exige.
Esa respuesta no nació de improviso. Patrón había puesto en marcha desde meses antes el programa Calle x Calle, desazolve de drenajes, bacheo preventivo, limpieza de rejillas, además de la perforación de 85 pozos en puntos críticos como Ciudad Caucel, Juan Pablo II y Mulsay.
La emergencia reveló que esa preparación importa, aunque también dejó claro que Mérida enfrenta un reto estructural que ningún operativo de emergencia resuelve por sí solo: una infraestructura hidráulica diseñada para otro clima, el de hace cincuenta años. Las lluvias atípicas de esta semana no son una anomalía pasajera. Son la normalidad que viene. Mérida necesita actuar como lo que ya es: una ciudad expuesta a extremos climáticos crecientes, donde invertir en drenaje profundo, áreas de captación pluvial y arborización urbana no es un lujo sino una obligación.
No faltaron algunos diputados que salieran a criticar el estado de las calles y estoy de acuerdo que falta mucho por hacer, pero estos son momentos para demostrar acciones, salir a sus distritos correspondientes y
ayudar a los meridanos con las acciones que más necesitan. En la semanera del pasado lunes, se le preguntó a la alcaldesa sobre los posicionamientos de sus adversarios, a lo que respondió: “Trabajo mata grilla”.
