La solidaridad con Cuba es una realidad
Disertaciones, columna de Verónica García Rodríguez: La solidaridad con Cuba es una realidad
El Convoy Nuestra América que partió ayer de Progreso y que saldrá de Quintana Roo, cargado de víveres, medicina y paneles solares rumbo hacia Cuba es la prueba de que la solidaridad está viva. Desde diversos puntos del planeta los pronunciamientos en contra del bloqueo genocida de Estados Unidos a Cuba han cobrado fuerza. Aquí comparto las palabras íntegras de Greta Thumberg:
“Necesitamos hablar de lo que está pasando en Cuba. Mientras la administración Trump libra guerras ilegítimas alrededor del mundo, matando a innumerables personas, también está estrangulando de manera deliberada, metódica y abierta al pueblo cubano. El propio Trump, el pedófilo, se jactó de ello diciendo que hay un embargo: “no hay petróleo, no hay dinero, no hay nada”. Lo dijo como si fuera algo de lo que enorgullecerse, mientras millones de personas están sumidas en la oscuridad de los apagones por su culpa, mientras los hospitales pierden energía, mientras las ambulancias se quedan sin combustible, mientras los estantes de alimentos se vacían.
Las Naciones Unidas han advertido de esta inminente crisis humanitaria: unidades de cuidados intensivos y salas de emergencia están colapsando; recién nacidos, ancianos y enfermos, todos pagando el precio. Esto no es un accidente ni un efecto secundario desafortunado de algún desacuerdo político. Este es el plan previsto. Desde 1962, el embargo de Estados Unidos ha sido diseñado —en palabras del propio Departamento de Estado— para provocar la desesperación por hambre y derrocar al gobierno cubano. Ahora la administración Trump lo está intensificando aún más, tramando lo que ellos llaman una “toma del control de la isla”.
No podemos estar en silencio sobre esto. Cuba no se quedó en silencio cuando el mundo lo necesitaba. Durante más de 60 años Cuba envió sus médicos a todos los rincones de la Tierra. Los trabajadores
de la salud cubanos lucharon contra el ébola en África, respondieron ante desastres en Haití y entrenaron a generaciones de médicos de todo el mundo. Cuando los movimientos de liberación luchaban por
la independencia del dominio colonial en África y gran parte del mundo miraba para otro lado, Cuba se solidarizó, no solo con palabras sino con acciones.
Cuba se levantó por el mundo y ahora es momento de que el mundo se levante por Cuba.
El 21 de marzo, el convoy Nuestra América planea llegar a La Habana llevando ayuda humanitaria. Ese día fue declarado el Día Internacional de Solidaridad con Cuba y le pido a todos —cada amigo, cada
defensor de los derechos humanos, de los pueblos y de la determinación de un futuro propio— unirse en cualquier parte del mundo. Párate frente a la Embajada de EE.UU. en tu país y haz oír tu voz. Encuentra alguna red de solidaridad con Cuba, organiza algo en tu comunidad, aparece ahora, porque el derecho del pueblo cubano a construir su propia sociedad libre de asedio y sabotaje económico no es una cuestión de partidismo: es una cuestión de dignidad humana básica. El poder hegemónico no actúa a menos que lo obliguemos, y ahora tenemos que obligarlos.
