Visibilizando a las hijas de la historia (y II)
Letras en libertad, columna de Cristóbal León Campos.
Retomando la conversación con Isabel Revuelta, y acercándonos un poco más al presente, nos adentramos a un ejercicio comparativo que ilustra una de tantas funciones de la historia.
-¿Qué cambios encuentras hoy en la sociedad respecto a la mujer?
-Si hacemos un ejercicio, por ejemplo, con las sufragistas que ya mencione, hay muchas deudas. La continuidad es eso, que todavía no somos una sociedad que permita que los anhelos, los sueños y el potencial que tenemos las mujeres se desarrolle al cien por cien. Quizá en algunos países más adelantados, pero si volteamos a vernos en México, no está garantizada ni siquiera la seguridad y la integridad física de una mujer con el problema tan serio que tenemos de la violencia. Esas son deudas muy grandes.
Pero también, por otro lado, tenemos que aplaudir lo que han hecho otras en ese camino para que nosotras gocemos de cosas que sí tenemos ahora. Imagínate que Sor Juana, con ese intelecto, no pudo estudiar. Hoy las mujeres podemos hacerlo. Nosotras lo hemos logrado por ellas. Ahora es nuestro derecho.
Y eso es un cambio significativo. También en otros temas, en la equidad laboral, vamos bien, vamos avanzando, hay pendientes, pero te puedes dedicar a lo que escojas, digamos, de una manera profesional. Insisto, todavía hay mucha deuda con respecto a la vida de una mujer que se pueda desarrollar al cien en la sociedad, pero eso es mundial y hay que empezar por México.
-Al final del capítulo de Leonora Carrington hay unas palabras dedicadas a los hijos, ¿qué impacto has tenido en lo personal al acercarte a estas mujeres?
-Por supuesto que me mueve. Fíjate, en ese capítulo, Leonora Carrington es descubierta por una de sus familiares que no conocía su obra y su personalidad en México. Es una periodista de The Guardian, viene a México a entrevistarla y se vuelve una relación entrañable.
Cuando se va Joanna Moorhead a escribir las memorias de Leonora, lo que hace es dedicar el trabajo a sus tres hijas y les dice “yo espero que ustedes vivan como esa pariente que a mí cuando era chiquita me dijeron es la oveja negra de la familia, nadie queremos saber nada de ella”. Pero el mundo ya había cambiado para que Joanna Moorhead, la sobrina de Leonora Carrington, a su vez a sus hijas, les pueda decir ojalá vivan como la prima Leonora, que vivió bajo sus propios términos.
Y por supuesto que me mueve, porque yo vivo todos los días bajo mis propios términos. Además, tengo una hija que es doctora, que está estudiando medicina, tengo un hijo que va a estudiar ingeniería y le puedo decir a los dos, que en esta sociedad la deuda es con todos, que estemos parándonos en unos años y decir no tenemos que hablar de literatura de mujeres nada más, no tenemos que hablar de historia de mujeres, porque ya está tejida, porque ya está pareja, a eso aspiro, y a eso aspiro justo con mis hijos.
-¿Cómo podrías definir el papel de la mujer en la construcción de México?
-Estas 18 mujeres que son el ejemplo, al contar sus vidas, sus acciones, sus tragedias, sus aciertos, sus dolores, sus amores y su legado, justamente construyen también la historia de nuestro país. No es necio decir que sin la otra mitad no conocemos el proceso. Es imposible entender la Historia Universal sin la participación de las mujeres, no podríamos entender una sociedad actual sin las mujeres.
Y justo en nuestra historia, que es un álbum de familia, están las ancestras, y sin ellas no se puede comprender el estar aquí, porque faltaría la otra mitad, esa otra semilla que está en nuestra fundación. Por eso creo que el hablar de estas 18 mujeres que hicieron cosas tan claras para la historia, es también hablar de un tema general. Cómo participan miles de mujeres, incluso anónimas, en esos periodos, en el periodo actual, en la construcción de una sociedad. Es importante verlo. Estamos volviendo a repasar la historia desde el punto de vista de completarla con el quehacer de las mujeres.
