Guardianes escolares

En tiempos donde la violencia suele acaparar los titulares, resulta refrescante y profundamente esperanzador mirar hacia las aulas y encontrar ahí semillas de paz. Lo ocurrido...

|
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram

En tiempos donde la violencia suele acaparar los titulares, resulta refrescante y profundamente esperanzador mirar hacia las aulas y encontrar ahí semillas de paz. Lo ocurrido en la Escuela Secundaria General “8 de Marzo”, en Cancún, no es un acto protocolario más: es un recordatorio de que la transformación social también nace desde abajo, desde la participación ciudadana temprana y el compromiso de las juventudes.

Que 26 estudiantes hayan asumido el papel de “Guardianes Escolares por la Paz” habla de una generación que no es indiferente a su entorno. Más aun: 189 niñas y niños levantaron la mano para decir “yo quiero”, “yo me hago responsable”. En un país donde muchas veces se cuestiona la participación cívica, estos jóvenes demuestran que el deseo de cuidar al otro, escuchar y ser ejemplo, sigue vivo.

La iniciativa impulsada por el gobierno de Ana Paty Peralta, como parte de la estrategia “Todos por la Paz”, acierta al entender que la seguridad no se construye únicamente con vigilancia, sino con valores, corresponsabilidad y comunidad. Convertir a estudiantes en observadores y promotores de la sana convivencia no es cargarles una tarea ajena, sino reconocerlos como actores clave en la construcción de entornos seguros.

La Presidenta Municipal lo dijo con claridad: “El que hoy estén aquí, es porque se atrevieron ustedes a decir: “Yo hoy me hago responsable, yo hoy quiero ser parte del cambio”. En esa frase hay una poderosa lección cívica: la paz no es pasiva, se ejerce. No se limita a un diploma, sino que se vive en el día a día, en la forma en que se resuelven los conflictos y se cuida al compañero.

Este programa también rompe con la lógica del señalamiento y el castigo. No se trata de juzgar, sino de colaborar; no de excluir, sino de acompañar. Como complemento, el respaldo institucional (desde la prevención del delito hasta la capacitación continua) refuerza la idea de que la participación funciona cuando hay un Estado que escucha y acompaña.

En un contexto donde el bullying y la violencia escolar siguen siendo retos reales, apostar por la juventud organizada es una decisión inteligente. Hoy, estos Guardianes Escolares nos recuerdan que la paz empieza en lo cotidiano, en el aula, en el recreo y en la palabra oportuna. Cuando se confía en la juventud, ésta responde.

Como afirmó la propia Ana Paty: “Hoy hacen un compromiso con ustedes, con su escuela y con su comunidad: hacer de su escuela un espacio más seguro, más cuidado y más fuerte”. Esa promesa, sin duda, debe ser replicada.

Lo más leído

skeleton





skeleton