Un apogeo cultural

Dicen que la cultura vive su mejor momento en Quintana Roo. Lilian Villanueva, directora general del Instituto de la Cultura y las Artes, respalda esta afirmación...

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Dicen que la cultura vive su mejor momento en Quintana Roo. Lilian Villanueva, directora general del Instituto de la Cultura y las Artes, respalda esta afirmación que surge en Teatros, Museos, Casas de la Cultura y comunidades. Más que discurso, funciona como "diagnóstico".

Es una lectura que puede contrastarse en la vida cotidiana porque basta revisar la agenda semanal para entenderlo. Algunas activistas desafían en círculos de lectura o reuniones del ramo: "a ver quién es capaz de asistir a todos los eventos. Es imposible".

En Cancún se desarrolla una actividad constante: presentaciones de libros, exposiciones, funciones escénicas y talleres. En Playa del Carmen el fenómeno se replica con festivales y encuentros que han dejado de ser esporádicos para volverse permanentes.

Lo mismo en Isla Mujeres, Puerto Morelos, Tulum y Cozumel. Chetumal no se queda atrás. En otras zonas del estado, incluso fuera del corredor turístico, emergen circuitos que antes no existían.

Detrás de esta dinámica se nota una apuesta institucional clara. La administración de Mara Lezama ha impulsado una política cultural basada en la presencia continua, no en actos aislados. La cultura dejó de ser ornamento para convertirse en agenda sólida. Ello cambia la lógica: cuando es constante, se forman públicos y, cuando hay públicos, se construye comunidad.

La idea de que “así se vive”, entre festivales, conferencias y exposiciones, apunta a una cotidianidad que antes era intermitente. Hoy que se normaliza, se integra al ritmo urbano y social.

A ello se suma un componente clave: el respaldo al sector artesanal y al arte indígena, que no solo se preservan, sino que ganan visibilidad y reconocimiento. Las piezas, las técnicas y las expresiones originarias encuentran espacios donde dialogan con nuevas audiencias, fortaleciendo identidad y sentido de pertenencia. Las bordadoras de X-pichil, de Carrillo Puerto, son un gran ejemplo al respecto.

No se trata solo de encuentros masivos, sino de una oferta diversa que va de lo comunitario a lo institucional. Esa amplitud rompe inercias y amplía el acceso. Es más: el gobierno de Mara procuró el binomio turismo-cultura que ha tenido éxitos en ferias y tianguis, nacionales e internacionales, como la Fitur 2026 en España.

Si es o no el mejor momento, puede debatirse. Lo que resulta evidente es que ahora la cultura en Quintana Roo se ve, se escucha y se vive más que antes.

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