Un mundo sagrado

En un escenario global donde el turismo enfrenta el reto de reinventarse sin repetir los errores del pasado, la participación de Holbox en la Feria Internacional de Turismo...

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En un escenario global donde el turismo enfrenta el reto de reinventarse sin repetir los errores del pasado, la participación de Holbox en la Feria Internacional de Turismo (Fitur 2026) ofrece una lectura más allá de la promoción de un destino. La presentación de la campaña de turismo comunitario “Mundo Sagrado” no solo colocó a la isla en uno de los escaparates turísticos más relevantes del mundo, sino que abrió una conversación necesaria sobre cómo crecer sin sacrificar identidad, territorio o comunidad.

La propuesta impulsada por la Asociación de Hoteles de Holbox, encabezada por su presidente Christian Stenta, apuesta por un corredor biocultural que conecta Holbox con Tulum, integrando selvas, manglares, cenotes, áreas naturales protegidas y comunidades mayas. Más que un producto turístico el planteamiento busca redefinir la relación entre visitantes y territorio, para priorizar experiencias de bajo impacto y una participación activa de las comunidades locales.

Los números respaldan el momento que vive la isla: Holbox cerró 2025 con una ocupación hotelera promedio de entre 75 y 76%, un nivel estable para un destino insular con fuertes restricciones ambientales; sin embargo, como ha señalado Christian Stenta, el reto no es únicamente elevar estas cifras (con una meta de crecimiento de al menos 5% este 2026), sino lograrlo sin comprometer el equilibrio ecológico ni la esencia que distingue al destino.

En este contexto, la insistencia en el turismo de bienestar, la tranquilidad y el contacto con la naturaleza, no es casual. Caminar por calles de arena, convivir con manglares y observar especies emblemáticas como flamencos, mantarrayas o el tiburón ballena, no son atractivos que puedan darse por sentados: son recursos frágiles que exigen una gestión cuidadosa y una visión de largo plazo, especialmente en una región donde otros polos turísticos han pagado el costo de un crecimiento acelerado.

La agenda de negocios desarrollada durante Fitur confirma el interés internacional por Holbox y por experiencias auténticas y sostenibles. No obstante, el turismo comunitario solo cumple su promesa cuando los beneficios se traducen en mejores condiciones para quienes habitan el territorio. En la asociación hotelera lo entienden bien y actúan en consecuencia.

Holbox parece entender que su mayor fortaleza no está en crecer rápido, sino en crecer bien. Bajo el liderazgo de actores como Christian Stenta y la Asociación de Hoteles, la isla ensaya una ruta distinta en el Caribe mexicano: una donde el desarrollo turístico no implique renunciar a la calma o la naturaleza. En tiempos de saturación turística, apostar por el equilibrio puede ser, paradójicamente, su decisión más estratégica.

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