Cómo funciona el fracking y cuáles son sus riesgos ambientales

A pesar de las ganancias económicas, el fracking representa una amenaza para el agua, la tierra y las comunidades cercanas a los pozos de extracción.

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Autor: Especial
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El fracking, también conocido como fracturación hidráulica, es una técnica utilizada para extraer gas y petróleo atrapados en formaciones rocosas profundas, mediante la inyección de agua, arena y químicos a alta presión, lo que permite liberar los hidrocarburos del subsuelo.

Cómo funciona el fracking

El proceso consiste en perforar el subsuelo hasta profundidades que pueden alcanzar entre mil y 5 mil metros, donde se encuentran los yacimientos no convencionales.

Posteriormente, se inyectan millones de litros de agua mezclados con químicos y arena, lo que provoca la fractura de la roca y facilita la salida del gas o petróleo hacia la superficie.

Uso intensivo de recursos

Una de las principales características de esta técnica es el alto consumo de agua, ya que cada operación requiere grandes volúmenes que, tras su uso, no pueden reincorporarse al ciclo natural debido a su contaminación.

Además, los fluidos utilizados contienen sustancias químicas potencialmente tóxicas, lo que incrementa los riesgos asociados a su manejo.

Consecuencias en el medio ambiente

El fracking puede provocar contaminación de mantos acuíferos y cuerpos de agua, debido a filtraciones o manejo inadecuado de los residuos generados.

También se ha asociado con la emisión de gases de efecto invernadero, la alteración de ecosistemas y la generación de sismos inducidos por la fractura de las capas geológicas.

Riesgos para la salud

La exposición a sustancias utilizadas en el proceso puede tener efectos en la salud, ya que algunos compuestos identificados en estas operaciones son tóxicos o potencialmente cancerígenos.

Estudios han señalado que poblaciones cercanas a zonas de fracking presentan mayor probabilidad de desarrollar enfermedades relacionadas con la contaminación del aire y del agua.

Un tema en discusión

El uso del fracking continúa siendo objeto de discusión debido a la relación entre la producción de energía y los riesgos ambientales y sociales que implica su implementación.

Mientras algunos sectores lo consideran una alternativa para incrementar la oferta energética, otros advierten sobre la necesidad de evaluar sus efectos a largo plazo en comunidades y ecosistemas.

Con información de N+.

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