El Hubble capta una explosión estelar que enciende nubes cósmicas

Detrás de este espectáculo se encuentra la protoestrella IRAS 18162-2048, una gigante en formación con aproximadamente 20 veces la masa del Sol.

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El Hubble capta una explosión estelar que enciende nubes cósmicas. (Foto: NASA)
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El Telescopio Espacial Hubble de la NASA ha vuelto a asombrar a la comunidad científica con una imagen impactante: un chorro de gas expulsado por una estrella en formación atraviesa una vasta región oscura del espacio, iluminándola con destellos rosas y verdes que parecen incendiar las nubes interestelares.

Las estructuras brillantes que recorren la imagen en diagonal corresponden a HH 80 y HH 81, un par de objetos Herbig-Haro observados por primera vez por el Hubble en 1995. La mancha ubicada en la parte superior izquierda pertenece a HH 81, mientras que la franja inferior forma parte de HH 80.

Estos objetos se originan cuando chorros de gas ionizado, expulsados por una protoestrella, chocan contra material más lento liberado previamente, generando intensas ondas de choque.

El chorro que alimenta a HH 80/81 se extiende a lo largo de 32 años luz, lo que lo convierte en el mayor chorro protoestelar conocido hasta ahora. Al producirse las colisiones, el gas se calienta y los átomos se excitan, provocando el brillo característico que distingue a estos objetos en el espacio profundo.

Detrás de este espectáculo cósmico se encuentra la protoestrella IRAS 18162-2048, una gigante en formación con aproximadamente 20 veces la masa del Sol. Se trata de la protoestrella más masiva de la nube molecular L291 y la responsable de impulsar los objetos Herbig-Haro más brillantes jamás registrados. A partir de observaciones del Hubble, los astrónomos midieron velocidades superiores a 1.000 kilómetros por segundo en partes del chorro, el flujo de salida más rápido detectado en longitudes de onda de radio y visual para un objeto estelar joven.

Este sistema resulta excepcional, ya que es el único chorro Herbig-Haro conocido impulsado por una estrella joven y muy masiva, cuando lo habitual es que estos fenómenos estén asociados a estrellas de menor masa.

La Cámara de Gran Angular 3 del Hubble fue clave para este descubrimiento, gracias a su alta sensibilidad y resolución, que permitieron analizar con detalle la estructura, los movimientos y los cambios a lo largo del tiempo en HH 80/81. 

El par se localiza a unos 5.500 años luz de la Tierra, en la constelación de Sagitario, recordándonos que incluso en las regiones más oscuras del universo, el nacimiento de una estrella puede desatar un espectáculo de energía y luz sin precedentes.

Con información de la NASA

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