Ucrania rechaza entregar Crimea a Rusia como sugiere Trump
Funcionarios y ciudadanos de Ucrania considerarían alta traición el reconocer la soberanía rusa sobre la península.
La reciente propuesta de paz del presidente Donald Trump, que incluye el reconocimiento de la soberanía rusa sobre Crimea, generó un fuerte rechazo en Ucrania, cuyos funcionarios y ciudadanos insisten en que no aceptarán una entrega formal de la península.
Aunque reconocen que podría ser necesario ceder territorio temporalmente como parte de un armisticio, sostienen que renunciar a Crimea de manera definitiva sería legal y políticamente inviable.
El legislador Oleksandr Merezkho, del partido de Volodymyr Zelenskyy, subrayó que Ucrania nunca reconocerá a Crimea como parte de Rusia. Expertos legales advierten que formalizar la entrega requeriría reformas constitucionales y un referéndum nacional, y podría considerarse un acto de alta traición.
La población ucraniana, aunque más abierta a concesiones territoriales tras años de conflicto, rechaza cualquier rendición permanente.
Trump insistió en la necesidad de aceptar la situación de Crimea en una entrevista con Time y sugirió que Zelenskyy estaría dispuesto a ceder. Además, acusó al expresidente Barack Obama de haber permitido la anexión sin resistencia. Estas declaraciones reflejan la presión estadounidense para que Ucrania acepte concesiones territoriales y ponga fin a la guerra.
Sin embargo, para Ucrania, el reconocimiento formal de la pérdida de Crimea sería devastador tanto en términos políticos como sociales. Zelenskyy reiteró recientemente que no cederá legalmente territorio alguno y que la cuestión de Crimea será uno de los temas más difíciles en cualquier negociación. Para muchos ucranianos, aceptar la pérdida sería traicionar los sacrificios de quienes lucharon y murieron en defensa del país.
Desde el fracaso de la contraofensiva de verano de 2023, Ucrania ha enfocado sus esfuerzos en mantener el territorio que aún controla. A cambio de cualquier concesión, Kiev buscaría garantías de seguridad sólidas, como la membresía en la OTAN o un compromiso europeo de defensa militar.
Además, la propia Constitución ucraniana impide cambios territoriales sin la aprobación popular mediante referéndum. Incluso considerando la presión internacional, cualquier intento de reconocer formalmente a Crimea como rusa desencadenaría debates legales prolongados y una posible crisis política interna.
Rusia, consciente de estos obstáculos, impulsa la propuesta sabiendo que su implementación en Ucrania es prácticamente imposible. Para Moscú, forzar a Ucrania a discutir cambios constitucionales debilita su posición interna y fortalece la narrativa de legitimidad rusa sobre los territorios ocupados.
(Con información de The Associated Press)
