Ritual en un cenote de Homún

Mitos y cavernas, columna de Carlos Evia Cervantes: Ritual en un cenote de Homún

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Acorde con la cosmovisión maya, se efectuó el ritual ancestral del Jets’ Lu’um en los terrenos del cenote K’aay K’an Che’e de Homún, Yucatán, el cual constituye una práctica que busca armonizar a los seres humanos con los guardianes del monte y de la madre tierra. Así lo publicó Silverio Dzul en un rotativo local.

El encargado del ritual fue jmeen Julio Pisté quien dijo que el evento forma parte de las tradiciones milenarias del pueblo maya y tiene como propósito pedir protección para el lugar, especialmente al tratarse
de un sitio natural visitado por turistas. Agregó que se ofrecen las primicias a los dueños de la tierra para evitar cualquier percance y mantener la paz en este espacio.

Desde temprana hora, el jmeen arribó al cenote para preparar el altar y las ofrendas; la jornada inició con la preparación del saka’, bebida elaborada con maíz molido y representa el desayuno de las deidades. Paralelamente, las mujeres de la comunidad acudieron con la masa previamente preparada, luego que días antes se les entregara maíz para su cocción y molienda.

Previamente se sacrificaron las gallinas de patio, cuyo caldo sirvió como base para la preparación del k’óol, un espeso guiso que se obtiene al batir y cocer la masa hasta lograr la consistencia adecuada. Asimismo, se elaboraron grandes panes rellenos de pepita molida, los cuales fueron cocidos en hornos bajo tierra durante aproximadamente dos horas. Luego los panes fueron llevados al altar para su bendición y posteriormente desmenuzados para integrarse al caldo, dando origen al platillo conocido como x’áaxt, otra de las ofrendas destinadas a los espíritus del monte.

Durante la jornada, un grupo de turistas procedentes de Alemania e Irlanda arribó al cenote, donde permanecieron varias horas observando y participando respetuosamente en la preparación de los
alimentos. Estaban asombrados por la riqueza cultural de esta tradición vigente hasta en la actualidad.

Al concluir todo lo anterior, los alimentos, junto con el saka’, las velas encendidas y el licor, fueron colocados en el altar para la fase final. En su invocación, el jmeen nombró a los espíritus protectores, así como a los anfitriones, José Rodríguez y su esposa Reyna Hernández, y a cada uno de los participantes, pidiendo para ellos el respeto y resguardo.

Los organizadores solicitaron a los presentes abstenerse de ingresar al cenote durante el ritual, por respeto a las entidades invocadas. Tras finalizar la ceremonia, las ofrendas fueron cmpartidas entre los asistentes, incluyendo a los visitantes extranjeros, quienes degustaron los alimentos en un ambiente cordial de convivencia comunitaria.

Esta práctica ancestral refleja la firme creencia del pueblo maya en la existencia de guardianes de la tierra, a quienes se les honra y alimenta para mantener el equilibrio entre la naturaleza y la humanidad, concluyó el autor. Extraordinaria descripción por parte de Silverio Dzul.

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