El teatro político del narcotráfico

Kilómetro cero, columna de Edgar Fernando Cruz: El teatro político del narcotráfico

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Columna de Edgar Fernando Cruz:
En un análisis riguroso de discurso no queda margen para la duda: las declaraciones vertidas en el Monumento a la Revolución, ante una masa calculada en cien mil personas, tuvieron un destinatario explícito y un mensaje cifrado de altísimo calibre.

Asegurar de forma abierta que los Estados Unidos pretenden intervenir en los próximos comicios de nuestro país no es un recurso retórico menor. El uso de frases potentes y de una narrativa de confrontación soberana nos obliga, de inmediato, a pensar que quizá en las altas esferas del poder se maneja información que poco a poco la presidenta ha ido confirmando: la intención es influir en la elección del 27 en pro de la derecha. Leer entre líneas y sospechar es la principal obligación del periodismo; hoy, ese ejercicio nos lleva a lanzar conjeturas complejas sobre una latente invasión que podría no limitarse a lo ideológico, sino traducirse en presiones directas sobre el terreno.

Para entender la dimensión del tablero, no podemos sacar de la ecuación las recientes reformas impulsadas para vigilar con lupa la no intervención del vecino del norte. Todo apunta a un blindaje institucional ante la velada amenaza de una narrativa externa que busque anular la elección o descarrilar a Morena.

La gran interrogante que queda en el aire es el porqué. ¿Por qué propiciar un choque inédito de esta magnitud, así, en directo y despojados de toda finura diplomática? En el escenario local, lo sucedido en Chihuahua y los aspavientos de esos dos personajes recién resucitados en las filas del PAN no tienen el peso específico para mover la nota y jalar el reflector; la apuesta a esos dos políticos incinerados fue más penosa que influyente en el electorado. La verdadera coyuntura es la confrontación directamente con Washington.

Ya llegó la inevitable reacción del vecino del norte y la forma en que esto puede tensar los hilos de la cohesión económica en el marco del T-MEC. El posicionamiento de Claudia Sheinbaum ha sido potente; el domingo, el lunes, martes y miércoles, rompió los moldes de la prudencia bilateral.

La respuesta a las demoledoras declaraciones del pasado domingo ya se dejó sentir, y con fuerza. Primero llegó la réplica frontal del embajador yanqui; ahora, el golpe mediático viene directo desde la costa oeste con la publicación en el diario Los Angeles Times, al señalar a dos gobernadores como investigados por la justicia estadounidense: Alfonso Durazo, de Sonora, y Américo Villarreal, de Tamaulipas.

Es materialmente imposible que un diario de ese calibre se aventure a publicar, a la ligera, que dos gobernadores mexicanos en funciones están bajo investigación formal en los Estados Unidos. Ante este escenario, el análisis nos obliga a plantear únicamente dos hipótesis: o el diario estadounidense realizó un trabajo de investigación periodística sumamente profundo, o la administración de Donald Trump filtró deliberadamente la información para enviar un mensaje político como dinamita para desequilibrar la estatura de Sheinbaum.

La pregunta obligada que debemos hacernos es qué tan real y qué tan serio es este señalamiento sobre los mandatarios estatales. Trump no tiene credibilidad, pero este hecho no solo tensa al máximo la ya de por
sí frágil relación bilateral, sino que coloca a la Presidencia de México en una posición sumamente compleja, obligándola a enfrentar a King Kong con estrategia de comunicación.

Estamos ante una situación crítica y de múltiples lecturas. Sin embargo, la explicación más sencilla es la misma de la que siempre hemos hablado en este espacio: el narcotráfico es una línea industrial perfecta que abarca producción, tráfico, consumo y armas. Es un fenómeno estrictamente bilateral. No hay narcotráfico si no existe cooperación y complicidad de los dos lados de la frontera; simplemente, no existe el uno sin el otro. Ya comenzó el choque y las repercusiones apenas empiezan a asomarse en el teatro de la política trumpeana.

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