Correas, perros y leyes
Primer sorbo, columna de Hiram Ventura Borges: Correas, perros y leyes
Columna de Hiram Ventura Borges:
Las primeras leyes surgieron en los albores de las prístinas civilizaciones como una respuesta a la necesidad de organizar la sociedad, establecer reglas de conducta para una mejor convivencia y para resolver conflictos. De las primeras que se tienen idea datan de la Mesopotamia, ahí por el año 1750 a.C., con el Código Hammurabi y su célebre “ley del talión”, mejor conocida como el “ojo por ojo”, que como sabemos nunca termina bien.
Me vino esta reflexión a partir del caso del ya célebre perro Zeus, que en la Biciruta, efectuada en el Paseo de Montejo todos los domingos, fue protagonista de un altercado entre caninos, afortunadamente sin llegar a ser mortal y sin lesionar a otras personas.
La historia siguió su curso, el Ayuntamiento de Mérida intervino y se llegó a una conciliación entre las partes. El debate no se hizo esperar, personas en favor del perro herido y personas en favor de Zeus. Sin embargo, en ambos casos la discusión se centró en los perros, si estos son o no son agresivos, si están o no entrenados, si son tal o cual raza, etc. La disputa evadió a los propietarios, quienes en última instancia somos los responsables de la tenencia de las mascotas.
El reglamento para la protección de la fauna del municipio de Mérida menciona en su artículo 21 que todos los perros en la vía pública deben ir sujetos con cadena o correa y llevar bozal en caso de peligrosidad. La ley es clara, no importa si el perro está entrenado, si el perro es considerado dócil por su propietario o si es un cachorro. Los perros, en los últimos años, se han convertido en una mascota muy importante para muchas personas, incluso hasta se polemiza sobre la humanización de ellos, sobre todo en las nuevas generaciones que han sustituido la procreación generacional por “perrihijos”.
Hoy en día es común encontrarnos espacios como restaurantes, cafeterías y plazas comerciales con el slogan de pet friendly con el objetivo de empatizar con una sociedad que ha hecho de las mascotas un integrante más de la familia. Todo ello está bien, pero como siempre el problema somos los seres humanos y nuestra falta de empatía y costumbre de transgredir las normas y reglas que existen en la sociedad.
Así como el caso de Zeus, se han dado otras experiencias semejantes en diferentes puntos de la ciudad. Vecinos que se quejan de otros vecinos que salen a pasear a sus perros sin correa generando altercados semejantes al mencionado, incluso con finales más catastróficos. También es común ver que en esos paseos las mascotas hacen sus necesidades y los propietarios no recogen las heces; aunque también existe el artículo 22, del mismo reglamento citado, que sanciona que se deben recoger los residuos fecales de los caninos.
La disputa que generó lo acontecido en la Biciruta ha dado a conocer las diferentes sanciones que tendrían las personas que incurran en no respetar el reglamento, se habla de hasta 50 mil pesos de multa, e inclusive el retiro de la custodia de la mascota. Ojalá que esta advertencia y este llamado a respetar las leyes, sirva para mejorar la convivencia entre ciudadanos, mascotas y la comunidad en general. Una sociedad que no respeta las normas y leyes establecidas está condenada a la barbarie y a la posibilidad de caer en la ley del talión, donde todos nos quedaremos tuertos y chimuelos.
