Padres, los protagonistas que nadie está formando

Palabra de mujer, columna de Ivette Laviada: Padres, los protagonistas que nadie está formando

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Si algo ha quedado claro en los últimos años, es que los padres de familia no son espectadores en el desarrollo de sus hijos: son protagonistas. Sin embargo, paradójicamente, son también uno de
los actores menos acompañados.

Hoy sabemos que la primera infancia define en gran medida el futuro de una persona. La ciencia ha demostrado que el entorno familiar, la calidad del vínculo y las experiencias tempranas impactan directamente en el desarrollo del cerebro, en la regulación emocional y en la capacidad de aprendizaje.

Pero hay una pregunta incómoda que pocas veces nos hacemos: ¿quién está formando a los padres para ejercer esta enorme responsabilidad?

Las encuestas recientes en México reflejan una realidad contundente y es que la mayoría de los padres reconoce la importancia de los primeros años de vida, pero también admite no contar con suficiente información ni herramientas para acompañar adecuadamente a sus hijos. Muchos expresan que “aprenden sobre la marcha”, repitiendo patrones o improvisando frente a situaciones complejas, de todos es sabida la frase que los hijos no nacen con su librito de “cómo educar”.

A esto se suma un dato revelador: existe una gran disposición a mejorar. Cada vez más madres y padres buscan alternativas de crianza respetuosa, disciplina no violenta y desarrollo emocional. Sin
embargo, el acceso a programas formativos sigue siendo limitado, fragmentado o poco accesible o también poco creativo lo que responde quizá a que se inicia el aprendizaje y al poco tiempo se abandona.

Estamos frente a una paradoja: nunca se ha hablado tanto de la importancia de la infancia, pero nunca se ha dejado tan solos a quienes tienen la tarea más importante.

Ser padre o madre no es intuitivo en todos sus aspectos. Amar no siempre es suficiente cuando no se cuenta con herramientas. Educar implica conocimientos, habilidades y acompañamiento.

Por ello, si realmente queremos apostar por la infancia, es indispensable invertir también en quienes la sostienen: los padres.

Esto implica generar programas de formación accesibles, acompañamiento, espacios de orientación y políticas públicas que reconozcan su papel central, hoy día pareciera que a los padres se les
quiere nulificar en su papel de educación y formación de los hijos, pero no se trata de sustituir a la familia, sino de fortalecerla.

Porque cuando un padre está mejor preparado, un niño tiene mejores oportunidades.

Y cuando una generación de padres crece en conciencia, una sociedad entera se transforma.

Formar a los padres no es un complemento: es una urgencia.

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