Lo que un hijo necesita -y no se compra

Palabra de mujer, columna de Ivette Laviada: Lo que un hijo necesita -y no se compra

|
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram

En una época donde casi todo parece estar al alcance de un clic, vale la pena hacernos una pregunta sencilla, pero profunda: ¿qué necesita realmente un hijo? La respuesta no está en lo que se puede comprar.

Vivimos rodeados de estímulos, de ofertas, de productos diseñados para “facilitar” la crianza o para compensar el tiempo que muchas veces no tenemos.

Juguetes, tecnología, actividades, entretenimiento. Todo parece apuntar a una idea: dar más, tener más.

Pero en la vida de un niño, lo esencial no se mide en cantidad.

Un hijo necesita presencia. Necesita tiempo compartido, atención real, miradas que se detienen, palabras que acompañan. Necesita sentirse visto, escuchado, importante para alguien.

Hoy la ciencia confirma lo que la experiencia ha enseñado siempre: el desarrollo emocional y cognitivo de los niños depende, en gran medida, de la calidad de sus vínculos.

No basta con estar cerca físicamente; es necesario estar disponibles.

Y ahí es donde surge uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo.

Podemos estar en casa… pero distraídos.

Podemos convivir… pero sin conectar.

Podemos dar muchas cosas… pero no necesariamente darnos a nosotros mismos.

Las pantallas, el ritmo acelerado y las múltiples ocupaciones han ido desplazando algo fundamental: el encuentro.

Sin embargo, para un niño, los momentos más significativos suelen ser los más sencillos. Jugar juntos, escuchar sin prisa, acompañar una emoción, leer un cuento, compartir la mesa.

Ahí se construye la seguridad, la confianza y la capacidad de amar.

Esto no significa que todo dependa de hacerlo perfecto. Ningún padre o madre lo es. Pero sí implica reconocer qué es lo verdaderamente importante.

Porque muchas veces, en el intento de darles todo, podemos perder de vista lo esencial.

Un hijo no necesita padres perfectos.

Necesita padres presentes.

Necesita saber que hay alguien que lo sostiene, que lo escucha, que lo acompaña incluso cuando no todo está bien.

En un mundo que ofrece cada vez más cosas, nos podemos perder en el querer darles todo lo que ofrece, sin embargo es preciso detenernos a pensar que quizá el mayor regalo siga siendo el mismo de siempre: estar.

Porque lo que un hijo necesita no se compra… se construye en el tiempo que decidimos darle.

Lo más leído

skeleton





skeleton