La Generación Z rompe paradigmas

Debate y salud, columna de Jacinto Herrera León: La Generación Z rompe paradigmas

|
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram

Estoy seguro de que muchos de nosotros hemos analizado los cambios y comportamientos de acuerdo con la generación que transitamos, comparándola con la nuestra y emitimos comentarios que en su mayoría son peyorativos, exaltando la nuestra. Aún no olvido al estar haciendo la Maestría de Administración Pública en reconocida universidad, cuando llevando la materia de “Constitución”, el maestro adscrito a la Anahuac México me cuestionó sobre la opinión que me merecía un pasaje histórico acontecido en el siglo IX, siendo mi respuesta enfática “nada”. Al decano, aún sorprendido, le argumenté que desconocía -hasta ese momento- características sociales, culturales, tecnología, alimentación, nivel de escolaridad y un largo etc. de los moradores de esa época y que los motivó, a tomar decisión particular. Como diría viejo refrán: “Quieres conocer a Manuel, vive con él”.

A manera de analogía, quisiera plantearles un “botón”, aterrizado a nuestra época actual desde la perspectiva de mi Generación X. “…Margarita N (27 años) ha cambiado de trabajo tres veces en el último
año, estudiante de Medicina, abandonó sus dos empleos anteriores al denunciar ‘explotación laboral’: guardias interminables que no le dejaban energía —ni espacio mental— para preparar su examen de
residencia. Hoy trabaja en un call center médico desde casa, con horarios más estables. ‘Los turnos de noche, de 12 horas o más, la consumían. Llegaba, dormía, se despertaba cansada y volvía al hospital. Ya no podía más…’”, nos relató. Margarita N, representa a ese ejército silencioso de jóvenes que ve el trabajo como un medio, no como un destino.

El fenómeno ha sido bautizado con la etiqueta de “minimalismo profesional”. Una nueva filosofía laboral en la que la Generación Z apuesta por un contrato claro: cumplir lo pactado, salir a su hora, preservar la vida personal y —si es posible— dejar espacio para un side hustle, o sea, trabajos satélite que aporten ingresos extra, más lucrativo y satisfactorio.

Para esta generación el éxito ya no se mide en escalones corporativos conquistados, sino en estabilidad, tiempo libre y seguridad financiera, una pirámide invertida de prioridades en comparación con generaciones anteriores. Una encuesta reciente de Glassdoor sugiere que un 68% de los empleados menores de 29 años no buscarían un puesto directivo si no fuera por el sueldo o el título. “Liderar no es un objetivo cuando la ambición real está más allá del horario de oficina, prefieren el ascenso horizontal —el salto de oportunidad en oportunidad— antes que la escalera vertical.

Tendencias como las rutinas de las 5 AM (influencers que defienden que, madrugando muchísimo, se puede compaginar ejercicio, autocuidados y horarios laborales y que muchos han tildado de autoexplotación) y de personas que tardan horas en llegar a sus trabajos para pasar jornadas de hasta 12 horas muestran un panorama laboral que cada vez menos jóvenes buscan cumplir. “Las compañías deben demostrar transparencia, participación activa y seguridad psicológica”.

Según estudios recientes, el 57% de la Generación Z mantiene al menos un proyecto extra, frente al 48% de los millennials y 31% de la Generación X. Para muchos, una forma de recuperar control y propósito. Ni pereza, ni desidia. El “minimalismo profesional” no es, para sus defensores, un acto de rebeldía, sino una revisión pragmática donde el éxito no siempre es ascender, sino sobrevivir con dignidad. La lealtad ya no va hacia el edificio, sino hacia uno mismo.

Lo más leído

skeleton





skeleton