Día Mundial de los Humedales: Ecosistema esencial, bajo riesgo en Q. Roo
La destrucción de humedales implica la pérdida de 19 servicios ecosistémicos esenciales como la filtración de acuíferos, la protección costera contra tormentas y la captura de carbono.
Este 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales, un ecosistema esencial que constituye el 20% del territorio de Quintana Roo, pero que hoy se encuentra bajo un riesgo crítico. Según datos recientes, el estado ha sufrido pérdidas superiores a los 200 kilómetros cuadrados de entornos costeros, que han dejado de cumplir su función vital de equilibrio ecológico.
México posee una riqueza natural con 144 sitios Ramsar (humedales de importancia internacional), de los cuales 41 se encuentran en el sureste, albergando especies únicas que no existen en ninguna otra parte del planeta.
Betzabé Palafox Juárez, investigadora especialista en análisis espacial en Ecosur, Unidad Chetumal, destaca que la ciencia finalmente ha logrado poner precio a lo que históricamente se creía gratuito. La destrucción de humedales, que incluyen lagunas, esteros, salinas y manglares, implica la pérdida de 19 servicios ecosistémicos esenciales, tales como la filtración de acuíferos, la protección costera contra tormentas y la captura de carbono.
Esta degradación ambiental se traduce en pérdidas económicas estimadas en 10 millones de dólares anuales, afectando no solo la biodiversidad, sino de manera económica a la región.
“Quintana Roo es un estado joven en el que se empezaron a desarrollar proyectos turísticos como el de Cancún, Riviera Maya hacia el sur, que tiene el 20% de sus humedales, la mayoría son zonas inundables no costeros, pero desafortunadamente la actividad turística como urbana se ha asentado en la costa”, indicó.
Esta presión sobre el litoral ha provocado que, entre 1999 y 2023, se perdieran 200 kilómetros cuadrados de humedales costeros. El impacto es particularmente visible en Bacalar, donde un estudio específico de la zona reveló que entre 1999 y 2021 se perdieron 277 hectáreas de humedales de tipo ribereño y de inundación, concentrándose los impactos justamente en las zonas de suelo rocoso y firme.
La investigadora enfatiza que la valoración de estos espacios debe ir más allá de la estética, pues la regulación y filtración del agua son servicios que sostienen la vida humana.
“A veces se habla de que hay que restaurar, pero en muchos lugares lo que tenemos que hacer es conservar, cuidarlos y darles esa importancia conforme al bienestar propio y la conciencia de que hay que seguir cuidando a largo plazo”.
Asimismo, subraya la necesidad de un cambio de mentalidad para entender que un humedal sano es un aliado contra enfermedades, señalando que “necesitamos un cambio en la mentalidad de todos los mexicanos para valorar esos humedales; asociamos que su presencia viene con moscos, pero si está sano no va a tener mosquito de dengue... entre más saludable esté, menos efectos adversos vamos a tener como seres humanos”.
Finalmente, la hidróloga señaló que México tiene mayor capacidad para proteger y tener más sitios Ramsar, instando a la población a reconocer que la conservación de estos ecosistemas es la estrategia más rentable y segura para garantizar la salud y el desarrollo económico del sureste mexicano.
