Estudiantes de Albergue de Carrillo Puerto anuncian protesta; exigen espacio digno
La movilización arrancará a partir de las 9 horas, tomarán las calles para plantarse frente al Palacio Municipal.
Los jóvenes del Albergue Estudiantil Felipe Carrillo Puerto protestarán este jueves 4 de junio, en la ciudad de Felipe Carrillo Puerto, para exigir sean atendidas sus demandas en torno al sitio en el que viven.
Anderson de Jesús Ajanel Alejo, vocero del albergue, señaló que han tocado puertas por un año ante la presencia municipal de Felipe Carrillo Puerto, con oficios y solicitudes formales y simplemente no les han hecho caso.
Indicó que no piden lujos, solamente un techo que no llueva y un plato de comida para poder estudiar. La movilización arrancará a partir de las 9 horas, tomarán las calles para plantarse frente al Palacio Municipal y exigir a Maricarmen Candelaria Hernández Solís, presidenta municipal de Felipe Carrillo Puerto, que voltee a ver el abandono en el que se encuentran.
Señaló que el albergue, ubicado en la colonia Juan Bautista Vega, es el hogar de decenas de jóvenes provenientes de comunidades apartadas, quienes cursan la preparatoria o la universidad, pero el edificio se desmorona.
Dijo que presenta filtraciones de agua por todas partes, instalaciones eléctricas que chispean, sanitarios inservibles y un abandono acumulado que convierte la vida diaria en una pesadilla. “Ya vino un arquitecto a revisar los baños, pero el problema no son dos tazas rotas; necesitamos una rehabilitación integral del edificio porque las condiciones son graves”.
También, reclaman un subsidio mensual para cubrir lo indispensable para que el albergue sea habitable, como energía eléctrica, agua, internet, gas y alimentación.
Ajanel Alejo acusó a Emir Matus, secretario particular de la alcaldesa, de mantener una postura cerrada y evadir sus peticiones.
“Hemos buscado por todos los medios una audiencia con la presidenta municipal o con algún funcionario que pueda dar respuestas reales, pero no hemos encontrado soluciones”.
Enfatizó que la respuesta oficial ha sido siempre la misma: “no hay recursos”; un argumento que enciende la indignación de los jóvenes, que ven cómo otras obras avanzan mientras su albergue se hunde.
