Gentrificación y saturación: el desafío de la Donceles 28 de Cancún
Se propone una revitalización que permita insertar nuevas familias y rescatar escuelas que hoy agonizan por falta de alumnos.
El crecimiento acelerado de Cancún ha puesto bajo la lupa a sus zonas fundacionales, donde la identidad histórica se enfrenta hoy a la presión de un desarrollo inmobiliario que amenaza con desbordar la infraestructura original.
La colonia Donceles 28 se ha convertido en el emblema de esta tensión urbana: un sector diseñado originalmente para una baja densidad que hoy lidia con edificios de hasta cinco niveles construidos, según denuncian sus habitantes, sin una planeación que considere el impacto real en los servicios básicos.
Esta problemática fue señalada por el arquitecto José Francisco Romero López, miembro de la comisión de identidad y cultura del Colegio de Arquitectos, quien cuestionó la validación de proyectos que ignoran el entorno.
Al respecto, Romero López fue enfático al señalar las inconsistencias en la entrega de galardones arquitectónicos en Bienales a obras que incumplen normas elementales:
“Ese es un tema de edificios ganadores de bienales sin estacionamiento, ocupando el 100 por ciento de lotes e incluso hasta las banquetas y cómo jueces se prestaron para premiar ese tipo de edificios, digo, que suertudo el arquitecto, pero creo que no debería de ser así”.
Para el especialista, existe una competencia desigual en el sector, pues mientras algunos cumplen la norma, otros eluden responsabilidades básicas bajo esquemas cuestionables.
“Es desleal construir todo y te arreglo el estacionamiento de enfrente, se tuvo mucha visión para construir esos edificios para Airbnb y lo celebro, pero también que definir, lo que se excede, tantas torres, implican un vehículo por departamento por lo menos, y al rato todo el mundo se estaciona en las calles”, sentenció.
La mirada de los expertos y defensores del patrimonio no apunta a frenar la modernidad, sino a encauzar hacia zonas con mayor capacidad de carga.
Mientras corredores como las avenidas Bonampak o la Luis Donaldo Colosio son aptos para rascacielos, en el centro fundacional se busca un ritmo distinto que respete la escala humana.
El objetivo es evitar que el "Cancún viejo" se convierta en un centro histórico abandonado que muere al caer la noche; por ello, se propone una revitalización que permita insertar nuevas familias y rescatar escuelas que hoy agonizan por falta de alumnos.
Romero López subrayó que la vigilancia ciudadana es clave en este proceso, indicando que: “dijo que dependemos mucho de la autoridad que no sea permisiva y que esté consciente y para eso estamos las asociaciones. Estos temas de la Donceles y de otras partes de la ciudad son parte del trabajo continuo de vigilancia de los actores ciudadanos”.
En la práctica, los residentes de la Donceles ya sufren las consecuencias de la sustitución de viviendas unifamiliares por oficinas, bares y alojamientos de plataformas digitales.
Los vecinos acusan que las autoridades otorgaron permisos sin estudios de capacidad, lo que ha provocado que el drenaje, la red eléctrica y el suministro de agua colapsen, derivando en inundaciones que alcanzan el nivel de las rodillas. Ante este panorama, la actualización del Plan de Desarrollo Urbano (PDU) 2026 se presenta como la última frontera para establecer un equilibrio,
Al respecto, el arquitecto adelantó que: “El Implan se tiene que centrar en esos temas en la nueva versión del PDU, ya que se estima que para mediados de este año se tenga el nuevo y a la semana siguiente se estará sesionando para la revisión que se echó a andar”.
De acuerdo con el último reporte poblacional, en la colonia habitan alrededor de 3,390 personas en 939 casas, es decir 1,620 habitantes por kilómetro cuadrado.
El próximo 24 de abril, vecinos y autoridades se reunirán en una mesa de trabajo con el Implan para revisar la normativa vigente.
