Más que canchas

En política pública algunas decisiones se anuncian y otras se sienten. El convenio del Proyecto Mundial Social 2026 firmado por la gobernadora Mara Lezama...

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En política pública algunas decisiones se anuncian y otras se sienten. El convenio del Proyecto Mundial Social 2026 firmado por la gobernadora Mara Lezama tiene que ver con lo segundo: es una apuesta donde el deporte se refleja en infraestructura, prevención y cohesión social, más allá del discurso.

Más de 63 millones de pesos de inversión federal para intervenir 46 espacios deportivos en los 11 municipios de Quintana Roo. Significa que ninguna región queda fuera y que más de 240 mil personas tendrán acceso a instalaciones dignas.

El proyecto, impulsado en coordinación con el gobierno de Claudia Sheinbaum, incorpora una lógica clara: el deporte como derecho y como herramienta de reconstrucción del tejido social. No se trata solo de canchas: se trata de espacios que compiten directamente contra el abandono, la violencia y la falta de oportunidades.

Ahí está uno de los ejes más relevantes: 26 canchas de fútbol (23 de fútbol 5, dos de fútbol 7 y una de fútbol 11) junto con 20 multicanchas. Pasto sintético, iluminación, drenaje, porterías y cercado perimetral. Infraestructura básica, aunque determinante. La diferencia entre una cancha abandonada y una iluminada es también la diferencia entre peligro y pertenencia comunitaria. Basta imaginar a la niñez o la juventud ocupar dichos espacios.

El impacto deportivo también es evidente. La gobernadora no habló al aire cuando mencionó rutas posibles hacia equipos como Cancún FC, Pioneros de Cancún o Inter Playa. La masificación del acceso genera semilleros, y los semilleros construyen un futuro competitivo. No es casual que, en el contexto del Mundial 2026, se plantee una visión que va más allá del espectáculo.

Donde este esfuerzo cobra mayor sentido es, sin duda, en el ámbito social. Llevar deporte a colonias y comunidades implica ofrecer alternativas reales frente a entornos complejos. En términos de política pública, eso se llama prevención.

Quintana Roo, "capital mundial de las vacaciones", se sube a la narrativa del “Mundial Social” con un enfoque que combina inversión, cobertura y propósito. La clave estará en la ejecución; es decir, que los 46 espacios no solo se inauguren, sino que se mantengan vivos, activos y seguros. Se luce otra vez este megadestino, puerta principal de entrada al Mundial y que conecta con todas las sedes de los juegos, incluyendo Canadá y Estados Unidos.

Al final, el verdadero marcador no será cuántas canchas se construyen, sino cuántas historias cambian alrededor de ellas.

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