Más que tamales el Día de la Candelaria: restaurar y vestir al Niño Dios
Para muchas familias, restaurar la imagen del Niño Dios representa la confirmación de su fe en Dios y un vínculo con su tradición.
El Día de la Candelaria en Cancún va más allá de los tamales, también representa la tradición de restaurar y vestir imágenes del Niño Dios: costumbre que perdura, aunque con menos auge que otros años.
Estas imágenes del Niño Jesús han sido heredados de generación en generación, recuerdo que une a la familia en su fe en Dios y la Iglesia católica.
Pero, aunque la fe en Dios está presente en todo momento, el paso del tiempo afecta la estructura, el color o la forma de las imágenes, por lo que muchas personas deciden repararlas para mantener la tradición.
Valentín Payan, artesano de arte sacro en el Mercado 23 de Cancún, tiene 40 años llevando a cabo la labor de restauración de figuras de bulto.
"La gente no se deshace de los niños Dios porque los considera sagrados, además del cariño que les tienen, porque perteneció a la abuela o bisabuela, por eso los mandan a reparar",
comentó.
Algunas figuras tienen entre 20 a 30 años, pero se han presentado algunas piezas que tienen medio siglo y son una reliquia personal para muchas familias católicas que resguardan con fe y cariño en su nicho durante todo el año.
¿Cuánto cuesta restaurar la imagen del Niño Dios?
La restauración de las imágenes cuesta entre 300 a 500 pesos, o a veces más, dependiendo de la afectación de la estructura, pues algunos incluso llegan en piezas por caídas o por el paso del tiempo, y literalmente se tienen que reconstruir. Algunos otros han tomado un color verdoso, debido a las diversas capas de pintura y laca que tienen con el paso de los años y otras reparaciones
Los Niños Dios más antiguos estaban elaborados con materiales artesanales duraderos como madera o pasta de caña, técnica prehispánica resistente o barro; y a diferencia de los actuales, estas piezas solían ser talladas a mano y con gran detalle. Aunque también hay algunas piezas que fueron hechas de porcelana y tienen un valor histórico y comercial mayor.
Sin embargo, con el paso del tiempo se comenzaron a construir de yeso y cerámica, siendo más propensas a roturas.
Comentó que actualmente, estás piezas se realizan en moldes con resina, por su resistencia y durabilidad, mientras que el yeso se utiliza para figuras de mayor tamaño y artesanales.
Vestir al Niño Dios, tradición del Día de la Candelaria
La tradición de vestir al Niño Dios en México proviene de una fusión entre la religión católica y costumbres populares, consolidándose alrededor del siglo XVIII.
Se vincula el Día de la Candelaria, con la presentación de Jesús en el templo y la purificación de la Virgen.
Para muchas personas vestir al niño Dios el 2 de febrero y tenerlo en un altar todo el año en su hogar, no es solo una tradición sino una creencia de abrirle la puerta a la esperanza, la paz y el amor verdadero.
Su presencia recuerda que Dios “se hizo pequeño” por amor a nosotros y que su luz quiere habitar en cada familia.
